El Tarot es, en primer término, una baraja de 78 naipes, la cual se divide en dos grupos: 22 cartas llamadas arcanos mayores, que se relacionan con las 22 letras del alfabeto hebreo, y 56 cartas llamadas arcanos menores. El origen del Tarot se le atribuye a una deidad egipcia llamada THOT, quien se dice fue el que enseñó a los antiguos egipcios el arte de escribir, la develación de enigmas, la manera de dividir el tiempo, los números y las matemáticas. THOT fue considerado el Dios de la sabiduría y se le atribuyen conocimientos tan avanzados que se dice que la población egipcia casi no podía entenderlo. Sobre su origen, hay diversas versiones: se dice que vino de la civilización hiperbórea, otras fuentes mencionan la Atlántida y también hay quienes afirman que THOT era de origen extraterrestre.
“corazonadas”. Este aspecto superior posee el conocimiento de la fuente divina de la cual forma parte, de la misma manera en que una gota de agua posee cualitativamente las mismas propiedades del océano. Podríamos decir que este conocimiento superior se encuentra “cifrado”; y que por medio del Tarot logramos realizar la interpretación inteligible acerca de determinado tema motivo de la consulta. Para la correcta lectura de las cartas del Tarot es fundamental el conocimiento de la simbología, numerología, astrología y otros conocimientos esotéricos por parte de la persona que interpreta estas cartas. |
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(sólo para comunicación técnica) |